No se si le pasa a alguien mas, pero en ocasiones, me siento como desplazada.
Aclararé las cosas. Hace muchos años me vine desde Asturias a Madrid porque conocí a un hombre con el que años después me casé. El caso es, que mis visitas a mi pueblo natal se han limitado mucho y mis amigas se han ido distanciando poco a poco.
Ahora he entrado a formar parte de una Peña para las fiestas de mi pueblo, son todas muy simpáticas y hay amigas mias de toda la vida, pero no estoy en la misma onda que ellas.
No tengo el famosísimo Whasapp ese, quizás porque no me resigno a olvidarme de mi vieja tarifa de móvil, y porque los móviles que hay ahora no me gustan. ¿Qué es eso de táctiles? no soporto ven a toda la gente con sus manotas sucias manoseando la pantalla, el autocorrector me vuelve loca, quiero poner alguna palabra y me salta con otra, y como no es complicado ni nada escribir con ellos, vuelta a borrar y volver a escribir. Ademas son todos iguales, planos, gran pantalla... solo cambia la carcasa que le quieras poner.
A mi me gustan los móviles con personalidad, que no los tenga nadie, o poca gente, que sean prácticos y que si quiero colgar sólo tenga que bajar la tapa o apretar la tecla correspondiente. Quizás sea como los niños que les gusta apretar botones.
Pero volvamos al tema. Las fiestas están a punto de comenzar y yo me siento excluida en muchos aspectos. Nadie me manda un mensaje para quedar, llamo a alguien y no me contesta, para después recibir un mensaje por el Facebook (debe ser la moda) diciéndome hola o poniendo me gusta en alguna cosa. Pero todo eso carece de sentido frente al contacto humano. Necesito contacto humano, necesito que cuando llame, alguien me conteste, necesito escribir mensajes, saber las cosas.
Todas quedan, se conocen y a mi solo me queda ser la payasa del grupo, el resto de los papeles están cogidos. Tenia tantas ganas, después de 10 años de volver a las fiestas, y ahora, a unos días de comenzar mi periplo de nuevo por las tierras del norte, se me forma un vacío en el corazón y en el alma que no puedo describir. Me falta algo. Pero no se el qué. Quizás se deba a que no me hablo con mi hermana desde hace mucho tiempo, o porque realmente me hace falta mi familia en esta ciudad. Tal vez se deba a mi absoluta incapacidad para tener hijos o conseguir un trabajo. Da igual. Aquí me siento completamente sola y por extraño que parezca, cuando vuelvo al pueblo de mi infancia, no me siento acogida, soy como una extranjera. No pego en ningún sitio, no pertenezco a ningún lugar.
Diario escrito por y para mi, pues no creo que nadie lo encuentre y menos que se interese en leerlo, ahí expondré mis quejas mis dudas y mis sueños, compartiéndolo con amigos invisibles pero necesarios.
domingo, 7 de julio de 2013
martes, 2 de julio de 2013
dudas
DUDAS
es curioso como va pasando la vida y las cosas, problemas que creías que no ibas a tener se vuelven para darte con ellos en las narices.
Hace unos días descubrí un bulto en uno de mis pechos, alarmada fui a la consulta del médico y éste me remitió para que me hagan unas pruebas este jueves. No se si será algo o no será nada, la duda persiste. Pero ese no es el problema.
Si tengo algo, si Dios me da fuerzas puedo superarlo, o x lo menos intentarlo. El problema es de con mi marido.
Apenas llevamos casados cinco años, éste último año nos hemos planteado muy en serio lo de tener hijos, y así lo hicimos, estuvimos intentándolo dos meses y no ponía ningún reparo en hacerlo.
Todo cambió cuando le dije lo del bulto. A partir de ese momento se le quitaron las ganas de tocarme, de tener intimidad conmigo. Le pregunté si era por ese motivo pero el esquiva el tema, lo que no hace más que afianzar mi postura. No se que hacer. El insiste en que me quiere etc... nunca me ha dado motivos para sospechar lo contrario, pero la duda que tengo ¿me seguirá queriendo si estoy enferma? ¿Cuándo sea vieja y empiece a tener achaques? y eso me carcome por dentro.
Parece que sólo él es quien puede estar enfermo, soy yo la enfermera, pero cuando cabe la posibilidad (digo cabe porque aún no se nada) de que sea a mi a la que le pase algo, entonces recula, se esconde, le da "cosa". Parecerá una tontería. Yo le quiero y dependo de él para el trabajo, ya que la empresa es de sus padres, se que con mis treinta años pocas posibilidades tengo de encontrar a otra persona, y tampoco quiero, no tengo ganas de citas estúpidas, de hombres desesperados ni divorciados, y menos de niñatos. Todo es tan complicado, quizás sea yo la que me complico, no lo se... Me gustaría poder hablar de todos mis temores con alguien, pero con él es imposible, con mis amigas no me veo con fuerzas, no quiero que ellas sepan nada de este tema, y si se lo cuento a mi madre... probablemente le odie. Voy a esperar, rezo para que no sea nada y pueda continuar con mi vida, aunque la duda de lo que pasará en un futuro planee siempre sobre mi cabeza.
Hace unos días descubrí un bulto en uno de mis pechos, alarmada fui a la consulta del médico y éste me remitió para que me hagan unas pruebas este jueves. No se si será algo o no será nada, la duda persiste. Pero ese no es el problema.
Si tengo algo, si Dios me da fuerzas puedo superarlo, o x lo menos intentarlo. El problema es de con mi marido.
Apenas llevamos casados cinco años, éste último año nos hemos planteado muy en serio lo de tener hijos, y así lo hicimos, estuvimos intentándolo dos meses y no ponía ningún reparo en hacerlo.
Todo cambió cuando le dije lo del bulto. A partir de ese momento se le quitaron las ganas de tocarme, de tener intimidad conmigo. Le pregunté si era por ese motivo pero el esquiva el tema, lo que no hace más que afianzar mi postura. No se que hacer. El insiste en que me quiere etc... nunca me ha dado motivos para sospechar lo contrario, pero la duda que tengo ¿me seguirá queriendo si estoy enferma? ¿Cuándo sea vieja y empiece a tener achaques? y eso me carcome por dentro.
Parece que sólo él es quien puede estar enfermo, soy yo la enfermera, pero cuando cabe la posibilidad (digo cabe porque aún no se nada) de que sea a mi a la que le pase algo, entonces recula, se esconde, le da "cosa". Parecerá una tontería. Yo le quiero y dependo de él para el trabajo, ya que la empresa es de sus padres, se que con mis treinta años pocas posibilidades tengo de encontrar a otra persona, y tampoco quiero, no tengo ganas de citas estúpidas, de hombres desesperados ni divorciados, y menos de niñatos. Todo es tan complicado, quizás sea yo la que me complico, no lo se... Me gustaría poder hablar de todos mis temores con alguien, pero con él es imposible, con mis amigas no me veo con fuerzas, no quiero que ellas sepan nada de este tema, y si se lo cuento a mi madre... probablemente le odie. Voy a esperar, rezo para que no sea nada y pueda continuar con mi vida, aunque la duda de lo que pasará en un futuro planee siempre sobre mi cabeza.
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